Me ha parecido oportuno, escribir
algo sobre las inteligencias múltiples por la importancia que tienen en el
mundo educativo. Posiblemente cuando Howard Gardner, psicólogo estadounidense y
profesor de la Universidad de Harvard, enunció su teoría hace más de veinte
años, para la mayoría de los educadores
y psicólogos les parecería un “iluminado”. Sin embargo su teoría ha cobrado
cada vez mayor relevancia, hasta hacerle acreedor del premio Príncipe de
Asturias de las Ciencias Sociales del 2011.
Hasta no hace mucho tiempo,
incluso hoy en día para muchos educadores, la valía de un estudiante se medía
por el cociente intelectual de Stern. De esta manera una persona era tanto más
inteligente cuanto mayor cociente intelectual tuviera, de la misma forma, que prácticamente
estaba condenado al fracaso cuando así lo revelara dicho cociente intelectual.
Nada más lejos de la realidad.
El cociente intelectual, mide básicamente
la capacidad de la persona en el ámbito matemático y lingüístico, pero no dice
nada o muy poco acerca del saber abrirse camino en otras áreas.
La teoría de las inteligencias
múltiples defiende que nuestro cerebro no funciona como un solo ordenador, sino
como un conjunto de ordenadores diferentes. Si todas las personas somos
distintas, ello implica que también pensamos y aprendemos de forma diferente.
Resulta por lo tanto esencial el conocimiento de uno mismo y la autoconfianza,
para conseguir mentes emprendedoras.
Gardner definió las siguientes
inteligencias: Visual-espacial, verbal, kinestésica, lógico-matemática,
musical, interpersonal, intrapersonal y naturalista. Evidentemente, ante ello,
estaremos de acuerdo que medir la capacidad de una persona por su cociente
intelectual, resulta cuando menos insuficiente.
Hoy en día existen nuevas
competencias y la educación basada en los principios de la revolución
industrial es arcaica. Si todos somos diferentes, la educación también debe ser
una educación personalizada, para fomentar que cada niño encuentre su elemento.
Ya no vale la misma vara para todos. Hay que fomentar el trabajo en equipo de
personas con habilidades diferentes y complementarias para sumar todo ello. La
aportación del trabajo cooperativo siempre será mayor que la del trabajo
individual. El profesor ha de ser un simple guía en este proceso.
Lo que hace muy poco tiempo,
podía parecer una utopía, hoy es posible llevarlo a la práctica con las nuevas
tecnologías, redes sociales, internet,…
Profundicemos pues en este nuevo
camino ya que como el mismo Gardner
dijo, “el sistema educativo ha cambiado más en las últimas décadas que en los
siglos anteriores”.
